Vitaminas para el cerebro

Tomar alimentos con vitamina C para combatir las enfermedades neurológicas

La vitamina C es una molécula antioxidante vital en el cerebro. Las enfermedades neurodegenerativas generalmente implican altos niveles de estrés oxidativo y se ha demostrado que el ascorbato de la vitamina C [1] tiene posibles funciones terapéuticas contra el accidente cerebrovascular isquémico, estrés, depresión,  la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Huntington. Los capilares cerebrales y el líquido cefalorraquídeo son la principal vía de entrada al cerebro para la vitamina C [2].

Vitamina C para el cerebro

Dentro del cerebro podemos encontrar las concentraciones más altas de vitamina C en el hipocampo, la corteza parietal, y el cerebelo [3]. Podemos encontrar concentraciones menores de vitamina C en la corteza frontal, núcleos talámicos, bulbo olfativo y finalmente la médula espinal [4]. La vitamina C, como antioxidante, parece tener un papel neuroprotector contra la toxicidad por estimulación celular excesiva [6].

La vitamina C es de vital importancia en la producción de catecolaminas, adrenalina, norepinefrina y dopamina, una variedad de enzimas involucradas en la cognición [5] y otras neurohormonas como la oxitocina. La vitamina C aumenta la actividad de estas enzimas tan importantes, pues son algunos de los neurotransmisores más relevantes para nuestro sistema nervioso. Las catecolaminas son importantes para procesos como el aprendizaje, el control motor, regulación cardiaca y respiratoria, consumo de recursos corporales para hacer frente a desafíos ambientales, el mantenimiento del estado de vigilia, la focalización de la atención o la formación de recuerdos.

Estrés,  síntomas y tratamiento con vitamina C

El estrés se ha convertido en uno de los estados más sufridos del s.XXI. ¿Quién no ha sufrido estrés alguna vez en su vida? De hecho es una respuesta natural del ser humano a condiciones externas y a nuestra necesidad de adaptarnos al entorno, que provocan tensión física y emocional. Las situaciones de frustración, enfado, nerviosismo o pena pueden provocar estrés. El estrés es la respuesta de nuestro cuerpo y mente a una situación difícil para nosotros. No tiene porqué ser una situación límite sino algo que por minúsculo que sea, no provoca malestar y tensión.

Vitamina C para el estrés

En pequeñas dosis el estrés resulta positivo, como respuesta natural que es, nos ayuda a evitar el peligro o a cumplir con nuestros deberes en fechas límite. Pero cuando el estrés se prolonga en el tiempo puede dañar la salud [7] pues el cuerpo reacciona ante el estrés cuando liberamos hormonas, estas hormonas hacen que el cerebro esté en modo de alerta, los músculos se ponen en tensión y aumenta el ritmo cardíaco. Cuando el estrés pasa a ser crónico el cuerpo sigue en alerta incluso cuando no hay ningún peligro y a la larga puede provocar [8] depresión o ansiedad [9], obesidad, diabetes, problemas de piel, insuficiencia cardíaca y presión arterial alta.

El estrés oxidativo tiene un papel en el origen, evolución y el tratamiento de la depresión inducida por el estrés por eso la ingesta de vitamina C o ácido ascórbico,1 mg por kg, es capaz de de reducir el aumento de estrés provocado en situaciones límite. Además es capaz de [9] reducir la peroxidación de lípidos para controlar los niveles y restablecer la actividad de la superóxido dismutasa, la glutatión reductasa y la glutatión peroxidasa. Esto significa que puede reducir  la degradación oxidativa de los lípidos, el proceso a través del cual los radicales libres capturan electrones de los lípidos en las membranas celulares. Puede restablecer enzimas antioxidantes importantes que defienden la mayoría de las células expuestas al oxígeno.

Depresión, angustia y vitamina C

La depresión es una enfermedad mental clínica severa. Los primeros síntomas de la depresión pueden estar causados por el estrés y la ansiedad prolongados. La depresión es un trastorno del cerebro y hay muchas causas incluyendo factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos. Los síntomas de la depresión suelen ser; sentimiento de vacío emocional, aumento o pérdida de apetito, pérdida de interés en las actividades cotidianas, insomnio o demasiado sueño, ansiedad, irritabilidad y problema digestivos entre otros mucho más graves como las ganas de morir.

Vitamina C como antidepresivo

Aunque existe una variedad de antidepresivos con diversos mecanismos de acción, un número bastante elevado de pacientes presenta respuestas parciales o intolerantes a un tratamiento farmacológico, por este motivo, cada vez más, lo científicos buscan respuestas en los alimentos y suplementos naturales. La vitamina C está siendo objeto de estudio [10] pues tiene propiedades neuroprotectoras y antioxidantes que indican que podría ayudar en el tratamiento de la depresión.

La vitamina C parece tener efectos antidepresivos [11], asociados con los canales de potasio. Los canales iónicos o canales de potasio son un tipo de proteína transmembrana que permite el paso de iones específicos o agua a través de la membrana celular. El movimiento de potasio se da en muchos procesos biológicos como, por ejemplo, la conducción y transmisión eléctricas.  Los fármacos antidepresivos [12] pueden modular la excitabilidad neuronal a través de la inhibición del canal de potasio. La vitamina C parece tener efectos antidepresivos, asociados con los canales de potasio al igual que los fármacos antidepresivos.

Hay estudios en humanos que lo demuestran, como por ejemplo el caso [13] de la niña de 5 años ingresó en la Clínica debido a hepatitis crónica. Se sometió a una terapia prolongada de ACTH sintética de acción prolongada y en la primera semana de tratamiento, la paciente mostraba síntomas de depresión por lo que decidieron administrarle complejo de vitamina C y mejoró. O el caso de la prueba aleatoria doble ciego [14], controlada con placebo y Cetebe 3000 mg / día. Se realizó durante 14 días a 42 adultos jóvenes sanos y se consiguió una reducción en los síntomas depresivos y un aumento en la frecuencia de las relaciones sexuales con sus parejas.

Demencia, Alzheimer y vitamina C según la Alzheimer’s Association

Según la Alzheimer’s Association, la enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia entre las personas mayores. Es un trastorno cerebral que comienza lentamente, un tipo de demencia que causa problemas con la memoria, el pensamiento y el comportamiento y empeoran con el tiempo, llegando a ser lo suficientemente graves como para interferir con las tareas diarias.  La enfermedad de Alzheimer representa del 60 al 80 % de los casos de demencia.

Vitamina C y el alzheimer

Los factores de riesgo más importantes son la edad, los antecedentes familiares, las lesiones en la cabeza, los problemas del corazón y el estrés oxidativo en general. El Alzheimer no tiene cura actualmente, pero los tratamientos para los síntomas están disponibles y la investigación continúa.  Se ha investigado [15] mucho sobre cómo luchar el estrés oxidativo y se ha demostrado que la vitamina C puede ser un gran aliado para reducir los biomarcadores oxidativos e inflamatorios.

Además se han encontrado evidencias de que La vitamina C plasmática es más baja en enfermos de Alzheimer en proporción al grado de deterioro cognitivo. Estos resultados respaldan la hipótesis de que los radicales libres de oxígeno pueden causar daño y se parte de las causas. Si no queremos parecer Alzheimer o por lo menos tenemos que paliar los síntomas deberemos llevar dieta saludable, ingerir vitaminas para el cerebro, mantenernos activos socialmente, evitar el tabaco y el exceso de alcohol, y ejercitar tanto el cuerpo como la mente.

Título del spoiler